Envueltas en historia y antepasados.
Nuestra pisada tiene tanto peso, el de una sociedad cegada.
Ojos tapados por la justificación.
Oídos sordos por el dolor.
No hay olor porque se tapa con rosas.
Bocas cerradas con conocidas amenazas.
El tacto se da cuenta pero esta sólo.
No había nadie que se diese cuenta de lo que pasaba. Lo "normal" anulaba los sentidos. Hasta que los primeros ojos se abrieron porque el olor no se podía tapar, oyeron el dolor y la boca decidió no callar.